La capacitación turística y los derechos indígenas.

Los instituciones gubernamentales a cargo del turismo suelen manejar un programa semestral o anual de capacitación turística. Algunas veces esos programas van dirigidos especialmente a proyectos indígenas. Al final del semestre o del año  los políticos a cargo de esas instituciones suelen decir cosas como estás:

“Este año impartimos 7.750 horas de capacitación turística a pueblos indígenas, lo cual representa 2.127 horas más que el año pasado” (cuando el otro partido político estaba a cargo).

Lo que aparece entre paréntesis nunca lo van a pronunciar los políticos en sus informes, pero sin lugar a dudas lo insinúan.

Algo que a veces ignoran los políticos es que el Artículo 14 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas señala que los pueblos tienes derecho a establecer y controlar sus sistemas e instituciones  que imparten educación.

La capacitación turística es, en esencia, un proceso educativo. No hay duda al respecto porque en la capacitación hay un proceso de enseñanza-aprendizaje. Siendo así pienso que los gobiernos deberían consultar con los pueblos indígenas sobre la forma más adecuada para impartir la educación turística.

Si el gobierno preguntara a los miembros de mi comunidad al respecto, seguro le responderíamos que nos interesa aprender en dos etapas:

1ª  etapa: Aprender habilidades para hacer el trabajo en el turismo.

2ª etapa: Aprender cómo se dar capacitación en turismo.

¿Por qué nos interesa la segunda etapa? Porque lo que hemos aprendido al trabajar en el turismo es tan valioso como lo que sabe un capacitador externo de turismo. Estoy seguro que muchas comunidades pensarán lo mismo. El problema que tenemos en las comunidades es que no contamos con personas entrenadas para dar una buena capacitación dirigida a los demás pobladores.

Si los gobiernos entrenaran capacitadores indígenas, el conocimiento generado al interior de comunidades se podría compartir con más eficiencia, el conocimiento sobre el turismo crecería dentro de cada comunidad y los gobiernos no gastarían tanto dinero al impartir los mismo cursos de capacitación cada seis meses o cada año. ¡Gobierno y comunidades nos veríamos beneficiados!

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Para mi sería más valioso que un político dijera al finalizar su trabajo a cargo de los asuntos turísticos los siguiente:

“Creamos junto con los pueblos de la región 30 centros comunitarios de capacitación turística en donde los propios indígenas se comparten sus experiencias en el turismo y resuelven sus problemas con ayuda del conocimiento que ellos mismos han construído con la experiencia. Los centros comunitarios de capacitación turística ayudan a las empresas indígenas a mejorar sus procesos  y a ser más competitivas. Además, estos centros son reflejo de que en nuestra región se respeta lo que dice el artículo 14 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.”

Creo que es hora de cambiar la esencia de la capacitación turística y que los pueblos indígenas junto con los buenos políticos y las instituciones gubernamentales hablemos y pongamos en marcha acciones que cambien la realidad.

¿Tú que opinas al respecto? 

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